Este año, además de comenzar un nuevo año en la facultad, comencé varias actividades nuevas. Dos de ellas son este blog y la otra es baile, el cual retomé luego de varios años.
En ambos soy y volví a ser principiante, lo cual muchos, por no decir todos, coincidirán conmigo en lo incómodo que es ser nuevo en algo. No sólo porque una vuelve o está aprendiendo todo, sino por el hecho de que muchas veces, no cumplimos las expectativas que nuestra mente ideó al imaginarse hacer cada una de las actividades nuevas.
En la danza, tuve que tomar conciencia, que mi cuerpo no iba a rendir de igual forma que cuando bailaba hace unos años. No tengo la misma resistencia, elasticidad y movilidad que antes, que eso puede ser algo obvio, pero la emoción de volver a empezar, de aprender las coreos y cada ejercicio, al ver que no podía hacerlo y como los demás sí, me era inevitable compararme a como yo antes podía hacerlo y como ahora no. En otras palabras, me decepcioné... Pero no me rendí, porque sabía que era la primera clase, que con un poco más de tiempo iba a poder volver a como era antes... Jaja, no fue así.
Claro que ese "poco tiempo", no era realmente el que una quisiera. Me tuve que hacer a la idea que volví a ser principiante, que estar en ese lugar no era nada malo y que iba a estar por bastante tiempo en esa casilla, pero que eso no significaba que no iban a haber pequeños avances.
Entonces al pensar en mi situación, quise escribir esto, ya que...
Ninguno puede negar que empezar algo nuevo, sea lo que sea, un hobbie, un estudio, trabajo, deporte, etc, puede ser algo completamente gratificante y divertido. Porque no lo es, por lo menos no al principio.
Iniciar una actividad nueva en nuestra vida, algo que es diferente a lo habitual de cada día, nos hace salir de nuestra zona de confort. Esa hermosa zona, donde nos encontramos cómodos, como cuando estás acostado en tu cama calentito, una noche de invierno, con mantas suaves. Pero esa comodidad, suavidad y calidez, es interrumpida por una alarma incesante que te señala la hora de ir a trabajar/estudiar, tenemos que salir de ese lugar, donde estamos a gusto, para pasar a un momento de incomodidad, disgusto y hasta molestia. Eso mismo sentimos al empezar una actividad nueva... O por lo menos eso es lo que siento yo.
El nerviosismo de empezar algo nuevo, esa sensación tiene incluida la emoción y la expectativa que se siente por como nos desempeñaremos allí, pero también tiene el miedo... Ya sea al fracaso, al no encajar, al no llegar a las propias expectativas que nos inventamos esa noche antes de dormir.
Cuando por fin pudimos pasar toda esa incomodidad del principio, ya dejamos de ser los nuevos del todo, conocemos mejor el lugar, la zona, las reglas, las personas... Pero algo no termina de encajar, porque seguimos incomodos en cierto punto, porque seguimos siendo principiantes...
Eso que tanto imaginamos, de lo bien que íbamos a destacar, que seríamos expertos en poco tiempo y que eso no ocurra... Es frustrante. Pero ese momento es clave.
Ustedes dirán ¿Cómo va a ser clave ese momento horrible, donde lo único que quiero hacer es tirar la toalla, rendirme y dejarlo todo?
Y yo les respondo, que ese momento es igual de clave, que cuando tuvimos la motivación, el impulso y el valor de comenzarlo.
Porque el que pasa ese momento de frustración, donde nuestro cerebro no recibe la recompensa tan esperada y que está tan acostumbrado a recibir con facilidad en nuestra zona de confort, por lo que nos intenta convencer que no somos buenos en eso y que no estamos hechos para eso. El que logra hacer oídos sordos, el que convierte la famosa motivación en disciplina y constancia, el que recuerda porqué empezó, va a poder seguir y cumplir con sus objetivos.
Aprender algo nuevo, sea físico o mental, lleva su tiempo. Tiempo que ya no estamos acostumbrados a pasar. Por culpa de lo que ustedes quieran, ya sea por los celulares, las redes sociales, la vida acelerada que vivimos ahora, sus propias vidas, lo que sea. Pero es un hecho que la inmediatez está entre nosotros y todo lo que lleva tiempo, no es lo que llama la atención a día de hoy.
Ser profesional o bueno en algo, lleva su tiempo y en lo que uno transcurre ese proceso, es principiante.
Es incómodo ser principiante, claro que lo es, todos querríamos ser profesionales en el segundo que empezamos algo, porque nadie quiere fracasar, pasar ese momento de equivocarse, fallar y de no saber.
Por eso, estoy aprendiendo a querer mi lado principiante, mi lado de aprendiz, donde cada día tengo permitido equivocarme y volver a levantarme al segundo... Porque eso tienen los principiantes, pueden errar, confundirse y a la mañana siguiente o al siguiente paso, pueden darlo todo y demostrar como aprendemos cada día.
Aprendí a premiarme... Ya que siempre me era tan fácil castigarme, cuando hacía las cosas mal...
No fue fácil, pero al notar como mi profesor de baile se ponía feliz, cuando lograba algo que en la primera semana de clases me era imposible, que puede ser algo mínimo, pero él lo celebraba tan feliz, que me hizo valorar esos pequeños avances, a enorgullecerme y valorar mi proceso.
Sigo aprendiendo obviamente, no es tan fácil como parece que lo estoy escribiendo, pero quería dejarlo registrado, para ayudar a mi yo futuro y para quien necesite leerlo.
Todos en algún punto fuimos, somos y seremos principiantes. Todos nos equivocamos y todos en algún punto de nuestra vida llegamos a ser buenos en eso que tanto esperamos serlo.
Los animo tanto a ustedes como a mi misma, si están en algo nuevo, que mentalicemos a nuestros cerebros que no todos los días van a ser buenos, que no en todas las clases recibiremos ese aliento que nos anima a seguir, sino que tendremos que ser nosotros mismos los que nos alentemos a seguir, a ser nuestra propia hinchada y seguir cumpliendo nuestras metas y objetivos.
Nada eso... Byee, tkm⋆˚
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Me ha venido muy bien leer tu entrada, justo el lunes empiezo en un trabajo y me da vértigo. Espero que esa sensaciones del inicio de tus nuevas actividades pasen pronto. Un abrazo!
ResponderEliminarme pasa algo parecido, he estado aprendiendo a tocar guitarra y ha sido frustrante el no cumplir con las expectativas que me puse a mí mismo, pero lo importante es recordar que aprender no es un proceso tan rápido, y no desanimarse!
ResponderEliminarleer tu entrada justo ahora me hizo sentir demasiado bien, empezare a entrenar en el gym, y me siento tal cual como dices al principio, me da cierto miedo ir y ver gente que lleva tiempo y lo hace como si nada, y yo a penas con mis pesas de 2.5kg pipipi
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